A las siete estoy vestida.No ha sonado el despertador.Manolo ocupa mi almohada.Le saco las gafas de debajo.Se da la vuelta y sigue.
Pongo dos tazas pequeñas.Devuelvo una al armario.En la bolsa de los zapatoshay un tornillo suelto.Saco la erre del bary la apoyo contra los platos.No se tiene de pie.La meto entre dos tazas.
Abajo están levantandola persiana de la panadería.La chica barre hacia fuera.Yo espero a que acabe.Me pregunta si estoy buscandoa alguien que entra más tarde.
Un café con leche.Para tomar aquí.
Elijo la mesa del fondo.Tiene una pata más corta.Doblo un papel del azúcar.Lo dejo junto a la taza.Cuando la chica se acercale pregunto por los turnos.No entiende lo que le digo.
«Nada. ¿Tienes tostadas?»Me señala la pizarra.Leo de arriba abajo.Vuelvo a empezar por arriba.Oigo una bandeja caery levanto la cabeza.
Todavía queda café.
La chica me trae el pan.La mantequilla está dura.Espero con el cuchilloapoyado contra el plato.Pruebo a extender una esquina.El pan se doblabajo el cuchillo.
